Muchos pacientes cardíacos toman anticoagulantes, medicamentos destinados a que la sangre tarde más tiempo en coagularse y a que lo haga de un modo controlado para impedir que personas que tengan predisposición para formar coágulos sufran embolias. Entre estos pacientes se encuentran los que ya han sufrido embolias, los portadores de válvulas mecánicas o lesiones valvulares con una dilatación del corazón importante y los afectados por arritmias cardiacas.
La complicación más frecuente en pacientes anticoagulados es la posibilidad de hemorragias, aunque más a menudo en personas con presión arterial elevada. Las más habituales son hemorragias por la nariz, por las encías y debajo de la piel, en forma de hematomas. Estos pacientes también tienen prohibidas las inyecciones intramusculares porque pueden provocar hemorragias musculares y complicaciones, aunque están permitidas las subcutáneas y las intravenosas.
Los pacientes también deben tener cuidado al consumir muchos alimentos ricos en vitamina K, ya que los anticoagulantes orales impiden que el hígado la utilice para fabricar sustancias que coagulen la sangre. Algunos alimentos son ricos en vitamina K, como muchos vegetales de hoja verde, por lo que si se consumen sin control se necesitará una dosis mayor de anticoagulantes y el paciente estará asumiendo más riesgos con la dosis recetada, que puede resultar insuficiente.
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