viernes, 14 de diciembre de 2012

Los reptiles no sufren infartos ¿Por qué?



La probabilidad de que los reptiles, y en especial los cocodrilos, sufran un infarto es bastante remota. Esto es debido a que la anatomía de su corazón es más primitiva que la de las aves o mamíferos.

El sistema circulatorio de los cocodrilos está diseñado de modo que la sangre oxigenada se mezcle ligeramente con la pobre en oxígeno. Aunque su corazón presenta cuatro cámaras separadas, parte de la sangre oxigenada del ventrículo izquierdo que fluye hacia la aorta derecha entra en la aorta izquierda a través del denominado foramen de Panizza. De este modo, el animal desvía sangre hacia las partes del cuerpo que más lo necesitan. En los mamíferos, incluido el humano, la sangre venosa y la arterial nunca se mezclan. Por otro lado, sus corazones constan de un sistema de arterias y venas que nutren el músculo cardíaco. La obstrucción de estos vasos coronarios priva de oxígeno al miocardio y provoca el infarto. Los cocodrilos carecen de estas arterias y, ante un hipotético corte de suministro de oxígeno, utilizan el mencionado foramen de Panizza.



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