Según expertos en cardiología de
la Universidad de Michigan, los combustibles fósiles no solo afectan a la
atmósfera, si no que aumentan el riesgo de sufrir un ataque cardíaco e
infartos.
En un experimento realizado en
Estados Unidos con un centenar de sujetos, al inhalar aire
contaminado durante más de dos horas causo un incremento significativo
en la presión sanguínea diastólica. Aunque este incremento no es tan importante
en personas sanas, en pacientes hipertensos o con una enfermedad subyacente de
las arterias coronarias, puede ser suficiente como para desencadenar un ataque
cardíaco o un infarto.
Ésto fue demostrado debido a que
la inhalación de pequeñas partículas microscópicas, aproximadamente del tamaño
de 1/10 parte de un pelo, presente en el aire
contaminado, causan un aumento de la presión
sanguínea y una constricción de los vasos. Se supone, aunque no se sabe
seguro, que de los pulmones pasan al torrente sanguíneo
por los alveolos.
Contaminación
Partículas se
introducen en los alveolos y pasan a la sangre
Aumenta la presión arterial



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