Una investigación que se publicó en una revista psicológica y bioquímica animal de EEUU nos muestra los cambios que experimenta el corazón de los osos Grizzly mientras hibernan.
Normalmente un oso Grizzly
hiberna entre 5 y 6 meses al año, y durante este tiempo, el ritmo de su corazón desciende de 84 latidos minuto a tan solo 19. “Si
un humano redujese sus pulsaciones a la cuarta parte como los osos, nuestro
cuerpo moriría a los 8-10 minutos, debido a que se producirían grandes
estancamientos y encharques, se extenderían las cavidades del corazón y el
músculo dilatado sería menos eficiente, por lo que se produciría un fallo
cardíaco y moriríamos a los pocos minutos. Los osos Grizzly pueden evitar este
problema porque las proteínas del corazón cambian para adecuarse al ritmo de
los latidos. Las contracciones del corazón están controladas por una proteína
llamada miosina con dos variedades, alfa y beta. La alfa produce un latido más
rápido pero débil y por tanto los osos usan ésta para la contracción de la
aurícula izquierda y esto hace que el latido sea más débil y evita daños en el
corazón mientras la aurícula empuja al ventrículo izquierdo, una cavidad que se
vuelve más rígida para evitar estirarse demasiado cuando la sangre se acumula.
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