Para empezar, diremos brevemente
lo que es el pericardio y su función. El pericardio
es una estructura membranosa que es encuentra en el mediastino medio, rodeando
el corazón y los vasos de mayor calibre que salen de él (en su parte proximal)
y que tiene como función proteger el corazón de los órganos vecinos.
La pericarditis, por lo tanto, es
una afección del pericardio en la que resulta inflamado.
Las causas de la pericarditis
pueden ser por varios motivos, y a menudo es difícil saber exactamente cuál ha
sido el motivo que la ha provocado. Pueden estar causadas por enfermedades de
las vías aéreas como son la neumonía, tuberculosis, infecciones fúngicas etc.
Es común que se pueda observar la
enfermedad en pacientes con problemas de cáncer, trastornos del sistema
inmunitario como el VIH y el SIDA, hipotiroidismo, insuficiencia renal etc.
La pericarditis
se puede identificar porque el paciente tiene grandes dolores en cuello,
hombro, espalda, pecho y miembros superiores. Acostado se agrava y puede
presentar fiebre, escalofríos, sudoración, dificultad para respirar, ansiedad
etc.
Para el tratamiento de la
pericarditis es bueno utilizar antiinflamatorios no esteroideos como el
ibuprofeno, y si está causado por una infección, su debido antibiótico.
Existen complicaciones en las
pericarditis en las que hay que sacar el líquido pericárdico que se ha
acumulado, o aun peor, extirpar el pericardio.
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